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miércoles, 22 de marzo de 2017

NIÑO CON ANORAK ROJO Y PALOMA



De repente, en una de las calles más transitadas del Portugalete medieval que aún hoy podemos disfrutar, un llanto rompió el momento.

Me volví de pronto y le vi.

En el cruce de la calle de Enmedio   (Víctor Chávarri) y la de Cantón de la Iglesia, recortado sobre el fondo de la Plaza de la Rantxe, un niño pequeño, vestido con un anorak rojo de contundente capucha, gritaba un lloro de llanto exigente.

Una simple llamada de atención hacia, supuse, su acompañante adulto que no le estaba haciendo el requerido caso.



Un pequeño príncipe de nuestros días, imperioso y contundente.

Bien pertrechado para el frío. 

Con un corte de pelo cuidado y una buena constitución física.

Un niño como me gustaría ver a cualquier otro niño en cualquier otro lugar del mundo.

Un crío frente a una simple paloma.

Casi, si nos atenemos a la pura y descriptiva imagen, un chico enfurruñado ante una indiferente ave.

La infancia ordinaria sin sonrisa, pero como anhelo universal de amparo y libertad.

Una niñez desocupada de peligrosos ataques bélicos o de amenazas infanticidas. 

Una vida por vivir con aventuras anodinas, pero ocurrentes. 

Un momento de invierno primaveral para disfrutar.





miércoles, 15 de marzo de 2017

PATRIA. Fernando Aramburu


Cierro las 648 páginas de PATRIA, la novela que la editorial Tusquets le ha publicado a Fernando Aramburu en septiembre del año pasado, y no diría que estoy triste, ni feliz, ni sentimentaloide, pero, no puedo evitarlo, los ojos se me llenan de lágrimas.

Tal cual.

Ha sido breve, nada congestionante. 

Tan solo un a bote pronto que encierra el placer de haber leído algo tan intenso, tan vivo, tan reconocible... tan NECESARIO.

Por tristes y luctuosas circunstancias he tardado en coger el libro para leerlo. Sabía que me iba a enganchar. 

Que los 9 personajes alrededor de los que gira esta Patria iban a requerir una atención completa y, por eso, desde que acudí con mi marido a la presentación que el poeta Benjamín Prado realizó de la novela de Fernando Aramburu en un pub frente a la librería Alberti* de Madrid, el 17 de noviembre de 2016, tenía una cita de las importantes con esta lectura.


Es verdad que, por fortuna, no tengo víctimas en mi familia y amistades, pero sí me encontré con hijos o amigos de asesinados por ETA a lo largo de mi vida.

Aún hoy, décadas después, todavía recuerdo una clase de primer curso en la Facultad de Periodismo de Leioa interrumpida por un profesor para cuchichear al que estaba dando la clase y éste, con gesto serio y nervioso, buscar entre los alumnos mientras pronunciaba el nombre de uno de nosotros.

El chaval se levantó, se fue con el profesor que había parado la clase y nunca más le volví a ver.

Habían matado a su padre esa mañana en San Sebastián.

Cosas como ésta no te dejan indiferente. Te dan dolor y, por entonces, y más en aquella facultad, te daban dolor silente.

Gracias al lenguaje, a la forma que Fernando Aramburu ha elegido para contar las vidas cotidianas de nueve vascos que padecieron e hicieron padecer dolor, te transportas a momentos muy reconocibles de tu propia vida.

Lees sobre circunstancias que te han acontecido de una forma directa o episódica, pero que sientes como propias por cómo te las cuenta su autor.

Cuando hablan los aitas en 'Patria', ves a tu aita, o al del vecino o al de la amiga, ir, estar, venir de la taberna con la cuadrilla, o del monte, o de andar en bici, o de emocionarse en silencio mientras, por ejemplo, sucede una escena sentimental en una película que estás viendo en la tele. 

Reconoces los gestos, la apatía de gestos más bien, a la hora de decirte que te quieren o que te desprecian por no estar a la altura que suponían.

Entiendes que no es casual que las protagonistas, los pilares de la novela, sean las dos madres, las dos amas.

Así ha sido desde siempre en la cultura vasca y así fue cuando veías las manifestaciones por el acercamiento de los presos etarras a Euskadi.

Las madres estaban en primera fila siempre, portando fotos, carteles y lo que hiciera falta.

Las he vuelto a ver en Miren.

Aunque también la madre, hermana, hija o esposa de los asesinados están en el personaje de Bittori con toda la crudeza de esas mujeres de gesto duro que no se derramaban en los funerales, que impresionaban por su saber estar de puertas a fuera y por el no dar a saber cómo descargaban su dolor fuera de los focos.

Es la historia de tres décadas de impotencia, miedo, esquizofrenia y demasiadas explicaciones para lo inexplicable: el asesinato en nombre de una idea, de un pueblo, de algo intangible, incontable (salvo por el número de muertos que las acompañan).

Ya había leído relatos/cuentos de Aramburu que tratan sobre el tema del terrorismo y de la convivencia con él.

'Los peces de la amargura', 2008, fue mi primer encuentro con este autor y sentí exactamente lo que Arturo Pérez-Reverte escribió de él en su página del XL-Semanal.

Después han seguido otros. 

Quizás, de todos ellos, el más conocido sea 'Ávidas pretensiones', 2014, esa sátira del mundo cultural y estético tan lleno de mediocres sabedores de su condición perfectamente dispensable, pero dispuestos a disimular hasta el fin de sus días.

Ojalá pronto 'Patria' se pueda leer sin tergiversar su interés de interpretar un momento y un cúmulo de agresiones en una sociedad que, en el fondo, es tan plural como la suma de las personas consideradas vascas por nacimiento, por ancestros, por mantener las costumbres, el idioma, la comida y tantas otras cosas...





Booktrailer con Fernando Aramburu comentando su obra "Patria".














Entrevista a Fernando Aramburu en PáginaDos de RTVE, 








Presentación de 'Patria' en el Espacio Fundación Telefónica de Madrid, conducida por Iñaki Gabilondo.
CONTIENE TRADUCCIÓN SIMULTÁNEA A LENGUAJE DE SORDOS.








*La librería Alberti era el lugar elegido para realizar la presentación, pero el día anterior sufrió una inundación que hizo imposible el acto. El pub de al lado se ofreció y, de forma un tanto anárquica tomamos sus taburetes y, con sillas traídas de la librería, se apañó una curiosa presentación entre penumbras de ambiente discotequero de los 80.