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miércoles, 17 de mayo de 2017

QUINTÍN DE TORRE: ENERGÍA ESCULPIDA



Quintín de Torre. Foto Museo BB.AA. Bilbao

Más de 70 años dedicados a esculpir hacen de Quintín de Torre un maestro cuyas obras, cuando se tiene la suerte de casi abrazar, te transmiten una energía capaz de envolverte y retenerte a su lado. 
Se percibe, alrededor de sus 'cabezas', una fuerza que aviva los sentidos de quien las contempla.





Bilbao se ha convertido en una ciudad cosmopolita y funcional desde que los astilleros Euskalduna fueron cerrados en 1988.

'La Farsa'. Bronce alegórico.
Junto al retrato de la condesa Mathieu de Noailles, de Zuloaga

















Lo que fue un drama humano considerable ha derivado en un renacimiento al siglo actual muy significativo.





'Busto de mujer joven'. Mármol tallado y policromado.
Esa reconversión industrial de finales del siglo XX presionó a los políticos de la capital del Nervión para idear nuevos recursos económicos. 

Había que metamorfosear una ciudad industrial y ponerla de nuevo en la órbita en la que siempre acostumbró a estar.

La principal herramienta de la que se han servido ha sido el sector servicios (comercios sobresalientes, sedes empresariales de primer nivel, caso de BBVA e IBERDROLA, restauración, ocio, turismo nacional e internacional...).

Dentro del ocio cultural, Bilbao posee varios museos de fondos bien diferenciados: 






además del Museo Guggenheim, por supuesto.


Todos ellos merecen una visita que desde aquí os animo a realizar alguna vez, estéis viviendo u os acerquéis a la villa bilbaína.

Además de los anteriores, el que, para mí, es imprescindible visitar con tranquilidad es el

                                                         MUSEO DE BELLAS ARTES.



Quintín de Torre en su estudio. Foto de la web del BB.AA. de Bilbao


En este fantástico museo me reencuentro, 
siempre que lo visito, con 





Mejor dicho, con parte de su obra repartida por varias salas.

A este excelente escultor ya me he referido en este blog cuando ensalcé la belleza de los 4 atlantes que se sientan bajo las cuadrigas que coronan el edificio del Banco de Bilbao en Madrid, en la calle Alcalá.

La vida de este vasco posee muchos episodios destacados y, sobre todo, una capacidad de trabajo inmensa que, en ciertos momentos, le sirvió para apaciguar su alma ante los reveses que la vida le puso delante.



'Cristo del Descendimiento'. Madera. Junto a la obra de Ignacio Zuloaga, 'El Cardenal'.
Detalle del 'Cristo del Descendimiento'


Nació y murió en Bilbao, sin que ello quiera decir que no viajara desde muy temprano al extranjero y tuviera siempre contacto con las vanguardias del momento.






Viajaría por media Europa: Francia, Alemania, Italia, Austria, Bélgica, Inglaterra y Suiza.

Durante 89 años de vida, del 18 de abril de 1877 al 15 de octubre de 1966, QUINTÍN DE TORRE BERASTEGUI, tuvo tiempo para formarse con 13 años en el taller del imaginero Serafín Basterra, radicado en la popular calle Ribera del Casco Viejo bilbaíno.

Cuando la imaginería se le quedó pequeña, pasó al taller begoñés de Bernabé de Garamendi y con 23 años, estrenando el siglo XX, Quintín de Torre se traslada a Barcelona y a continuación a París, 1901, gracias a una beca del Ayuntamiento de Bilbao.

Gracias a esta residencia parisina conoce de primera mano la obra y las personas de Auguste Rodin y Constantin Meunier, padres de una escultura y pintura también (caso de Meunier) hasta entonces no vista.

Cuando regresa de Francia contacta Quintín con los imagineros vallisoletanos. De esta relación resulta una visión escultórica donde el bilbaíno logra conjugar la vanguardia parisina con la talla religiosa más clásica.


Oración en el Huerto. Foto del Museo de Pasos.
La Diputación de Vizcaya le encargará para la Semana Santa bilbaína tres obras: Oración en el Huerto, 1924; Descendimiento, 1926 y, posteriormente, Las tres cruces, 1946. 

Fuera de Vizcaya, destacan dos obras: para la Semana Santa de Zamora, 'Jesún en su tercera caída' de 1947 y en 1952 realiza la talla de María Santísima del Perdón para Orihuela, Alicante.  



Rosario Rada. Madera.
  
Foto de la web del BB.AA de Bilbao
En 1902 gana una nueva beca y su novia, la burgalesa Rosario Rada (1883-1958), cae enferma de tuberculosis unos meses después.

De Torre busca combinar ambos hechos y lo consigue al seleccionar Leysin en Suiza como destino artístico y sanatorio. Allí permanecerá hasta la recuperación de su esposa, para permanecer el resto del pensionado en París.


Con Rosario (modelo y musa de varias obras) tendrá tres hijos (Quintín, Félix y Pedro*) y no se separará de ella hasta la muerte de ésta.

A partir de 1906, su vida familiar y profesional discurrirá entre Bilbao (mientras su domicilio estaba en la calle Bailén, 39, su primer taller bilbaíno lo montó en un lonja de la calle Bertendona y el de General Concha frente al Cine Ideal es el que recuerda el hijo que le sobrevivió*) y el palacio de los Cuevas Velasco en Espinosa de los Monteros, donde Quintín tenía uno de sus talleres.

La obra de Quintín de Torre es heterogénea. Dentro de la temática religiosa destacan los esculturales panteones realizados por encargo de oligarcas vizcaínos.

Es curioso saber que llegó a anunciarse en los periódicos para realizar panteones. 



Panteón Familia B. Chávarri en Portugalete.
Dos son los que se aconseja ir a ver y me encanta decir que uno de ellos está ubicado en el interesantísimo cementerio de Portugalete, que posee un patrimonio muy destacado en este tipo de arte:

Por un lado está el de la familia de Pedro Maiz, en el cementerio de Vista Alegre en Derio.







Panteón Familia B. Chávarri en Portugalete.




Y por otro, el monte de piedra natural a la manera de un calvario que acoge los restos de la familia de Braulio Chávarri en el de Portugalete. 










Aparte de estas encomiendas, Quintín de Torre realiza bustos de personajes conocidos que quieren pasar a la posteridad en forma escultórica.

Entre los diversos personajes que esculpe, hay uno muy popular que ha pasado a la historia del fútbol mundial, Rafael Moreno Aranzadi, PICHICHI, que fallece en 1922. Este futbolista del Athletic es sobrino de uno de los más cercanos amigos de Quintín, el escritor Miguel de Unamuno.

La familia Moreno encarga a Quintín el busto que hoy se puede contemplar debajo del palco de presidencia del estadio del club bilbaíno, entre los dos banquillos y a pie de campo. Ante este busto de Pichichi, todo equipo que se estrene en San Mamés realiza una ofrenda floral de homenaje.

El último equipo de la Liga de Fútbol española que ha realizado el tributo fue el Club Deportivo Leganés el pasado domingo. Pincha aquí para verlo.

Otros personajes esculpidos por Quintín de Torre son: 

los políticos Manuel Azaña e Indalecio Prieto;  
el escritor, amigo y destinatario de un interesante número de cartas cruzadas, Miguel de Unamuno
Ramón de Basterra, Eugenio Garay Rivacoba, Emilio Uruñuela...




Pero, fuera de encargos y obras de prestigio y económicamente viables, las esculturas de Quintín de Torre que surgen más espontáneas son las dedicadas a: estibadores, pescadores, agricultores, herreros... que dan cuenta de su interés por la clases trabajadoras y por el realismo social que imperaba en la literatura y el resto de las artes.





Dos perspectivas del busto en mármol de un CARGADOR DE BILBAO.


La Guerra Civil le arrebata a su hijo Félix en el bando franquista, pero eso no le hace inocente a ojos de los militares que tomaron el poder.


Éstos veían sólo el verso libre que era Quintín, el ejemplo de liberal bilbaíno, con amistades socialistas y un fuerte vínculo con Unamuno.

El periodista Alberto López Echevarrieta, autor de una biografía del escultor, relata un suceso protagonizado por Quintín que da la medida de cómo fue tratado en la posguerra:


"En una comida del Estado Mayor franquista en Medina de Pomar, en plena guerra, el General Moliner dice: “Hemos decidido que a Quintín no se le fusila”. Quintín quedó aterrorizado. Sus dos hijos, Quintín y Félix, lucharon con los faciosos, muriendo el segundo en el frente de Lérida. Tras la guerra, en 1945, durante la Navidad, Quintín hijo, perdió la vida accidentalmente por el disparo de caza de un compañero".


Aunque siguió trabajando hasta el día de su muerte, perder a dos de sus hijos y ver cómo el tercero partía al exilio, apesadumbró al artista.



'Niña pasiega'. Mármol tallado y policromado.
Trabajó entre 1945 y 1958 porque su mujer, Rosario, le apoyó incondicionalmente y porque era un trabajador nato.


Queda para la historia como un retratista indiscutible donde la calidad se impone en cualquiera de los materiales elegidos, principalmente bronce y mármol.



Si podéis acercaros a los bronces del Quintín de Torre en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, sé que descubriréis a un artista vasco de quien el especialista en arte escultórico, el malagueño Ricardo de Orueta dijo:



 "¡Qué escultor tienen ustedes en Bilbao!".







Enlaces para profundizar en Quintín de Torre Berastegui:

  1. *Artículo de Federico Sáenz Negrete en El Siglo de Torreón, México, dedicado a Pedro de Torre Rada, hijo de Quintín.
  2. Obras del Museo de Bellas Artes de Bilbao.
  3. Los primeros años del escultor. María Soto Cano.
  4. Quintín de Torre, el último imaginero. Alberto López Echevarrieta.






martes, 16 de mayo de 2017

OVIDIO MURGUÍA, UNO DE LOS 4 DOLIENTES




OVIDIO MURGUÍA 

fue uno de los 6 hijos que la escritora gallega, ROSALÍA DE CASTRO tuvo con su marido, también escritor, MANUEL MARTÍNEZ MURGUÍA, fue un destacado y breve pintor gallego, cuya obra se enmarca en la GENERACIÓN DOLIENTE.



Marina de O. Murguía
Criado en un entorno artístico e intelectual de alto voltaje, Ovidio dio que hablar más que el resto de sus cuatro hermanos supervivientes a su niñez.

De él, y por eso lo traigo hoy aquí, impresiona su obra costumbrista de finales del XIX que toca palos comunes al trabajo de un artista aburguesado, pero que pronto se confunde con una fuerza muy personal en sus paisajes y sus retratos.

Es una lástima que los pocos años que vivió hayan impedido un desarrollo posterior. 

Su legado va más allá de un 'apuntó maneras' para pasar a la historia del arte español.

A mis ojos se ha mostrado con un poder brillante. Por eso unos apuntes de su vida y su obra para que le vayáis a ver si pasáis por Galicia o para que le descubráis en Internet.

Merece la pena este 'doliente' gallego.





Rosalía de Castro pintada por su hijo en su lecho de muerte. Recreación.
En 1871, Rosalía de Castro dio a luz a unos gemelos, Gala y OVIDIO MURGUÍA DE CASTRO, en Lestrobe, Dodro.

Con 14 años justo en la mitad de su corta vida, Ovidio y sus cinco hermanos, perdieron a su madre.

Aunque inició sus estudios de forma academicista en Santiago de Compostela (Real Sociedad Económica de Amigos del País), manifestó un espíritu rebelde y autodidacta bien temprano.




Gala Murguía retratada por su gemelo.


Con 24 años se instaló en Madrid, en casa de su primo, Alejandro Pérez Lujín (autor de 'La casa de la Troya').












Manuel Antonio Martínez Murguía, padre de O. Murguía, retratado por éste.



Su padre intentó que su carrera artística estuviera ligada a encargos burgueses que le permitieran ganarse bien la vida.

Dentro de esta época está un importante encargo que le permitió situarse en la esfera artística gallega.








Ese trabajo fue la decoración pictórica del pontevedrés pazo de Lourizán, perteneciente al político, presidente del Senado español, Montero Ríos.

Sierra de Guadarrama, Ovidio Murguía.



Aunque Ovidio, muy a su pesar consintió los planes de su padre, pronto prefirió perderse por la sierra de Guadarrama en su estancia madrileña para pintar paisajes desde la naturaleza viva.









También se formó visitando el Museo del Prado para aprender mediante la visión y la copia de los maestros (Carlos Haes, principalmente) que cuelgan de sus paredes.


Papas rostizadas, Ovidio Murguía.
El Museo de Bellas Artes de A Coruña posee la colección pública más interesante de Ovidio Muguía, que eligió el apellido de su abuela paterna para firmar sus obras.


Hay notas biográficas de Ovidio Murguía que enlazan sin dudar su temprana muerte a los 28 años, causada por un proceso tuberculoso, tuvo mucho que ver con una vida bohemia que su débil salud no pudo soportar. 

Feria de Santiago, O. Murguía




Sin entrar a juicios sobre formas de vida, sí que es curioso que la forma en que murió Ovidio Murguía sea la forma en que se le encuadre a nivel artístico para la posteridad.










Lavanderas en El Sar, O. Murguía


Son cuatro pintores gallegos, muertos de tuberculosis antes de cumplir los 30 años, quienes, por esta circunstancia, forman parte de la llamada:






 GENERACIÓN DOLIENTE /  XERACIÓN DOENTE.


Aparte de Ovidio, los otros componentes son:

Jenaro Carrero Fernández

Ramón Parada Justel

Joaquín Vaamonde Cornide.



Si queréis conocer las características de esta hornada de pintores os enlazo al artículo que Julio Montes Santiago titula y dedica a 'Tuberculosis: la trágica asesina de la "Generación doliente" gallega'.









NOTA: Todas las imágenes de las obras de Ovidio Murguía han sido descargadas de la página: http://es.wahooart.com/Art.nsf , donde se pueden encargar reproducciones impresas de gran parte de los artistas de todos los tiempos. Salvo la 'Marina', que proviene del Museo de Bellas Artes de A Coruña y la foto del Ovidio que está en Wikipedia.