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martes, 5 de julio de 2011

P PUNTO

¿Por qué la gente renuncia a parte de su identidad cuando decide ser elegida para algún cargo?

¿Es todo marketing?

¿Es fino pijerío de renuncia a cualquier marca del vulgo?

¿Pose, estrategia, libertad de elección, mero desapego a las raíces?


Y todo esto me lo pregunto ante el nuevo caso de rareza denominativa que ha campado en el panorama político español.

Desde la semana pasada el actual Ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, diputado por la provincia de Cádiz y  recién nombrado futuro candidato del PSOE a las próximas elecciones generales, ha pasado a denominarse Alfredo P. Rubalcaba.



Y no sólo resulta que escribirá su nombre de esta última forma, sino que parece que tiene la intención de ser nombrado de esta forma.

Me refiero por supuesto al actual Presidente de Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero. Que no se autodenominó R. Zapatero, sino simplemente Zapatero o el mucho más reducido de ZP. 
Cartel de la película


Dentro del PSOE andaluz nos encontramos con un caso que me llamó mucho la atención en su momento, el del actual Presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán Martínez.

Fue ministro en dos ocasiones: de 1992 a 1993 de Sanidad y Consumo y de 1993 a 1996 de Trabajo y Seguridad Social, bajo la presidencia de Felipe González.

A los pocos días de llegar a su cargo actual, Griñán pidió ser denominado Pepe Griñán.

Quizás porque un nombre tan andaluz como el de José Antonio recuerda a José Antonio Primo de Rivera, creador, junto a Julio Ruiz de Alda, del Movimiento Español Sindicalista, embrión de la futura Falange Española, movimiento político de carácter fascista.

No lo sé, pero lo que sí sé es que cuando se lo oí pedir a Griñán, que le llamaran Pepe, a mí inmediatamente me vino a la mente el Partido Popular, el PP.

Y, ante su insistencia en ser llamado así, ¿no habrá recogido algunas de las tempestades en las pasadas elecciones del 22 de mayo por hacerle propaganda con su nombre al partido que lidera en Andalucía  Francisco Javier Arenas Bocanegra?

En fin, mi tesis es que nuestros padres muchas veces no aciertan al elegir nuestros nombres, que no tienen en cuenta cómo sonará éste con los apellidos que nos tocan. Y que, muchas veces, con una alteración de los apellidos se evitan presentaciones tipo <Aquí te presento a Dolores Fuertes de Barriga, a mi amigo del alma Abraham Sobrado Orejas y a la señora  Maica Galera>*.



Pero una vez repetido varias veces, cualquier patronímico termina por hacerse normal y perder su risión o su reminiscencia burlona. Y si se lleva con la frente alta ante posibles burlas o desprecios de gente que lleva más a gala el de que el Cuervo, gustándose en ese Pedro de Cuervo de Pérez de Sáinz de Desesperante, seguro que impondremos nuestros hechos por encima de nuestra fatal rima o recuerdo. 

Cartel de la película P. Tinto

Última hora, Alfredo P. Rubalcaba se plantea abandonar el cargo de ministro del Interior el próximo sábado para centrarse en la precampaña, la campaña y lo que haga falta de cara a las elecciones generales al Parlamento Español.


Veremos y oiremos cómo suena esa P. que a mí me trae automáticamente P. Tinto a la cabeza.





*Conjunción de nombre y apellidos (cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia)  facilitados por el escritor Miguel Albandoz , autor de la hilarante novela “Tengo ganas de morirme para ver qué cara pongo”.