CREATIVE COMMONS

CREATIVE COMMONS
Uso de las entradas de este blog.

jueves, 1 de diciembre de 2011

CITA EN EL CINE CON JANE EYRE

Diciembre se estrena en los cines de España  con la nueva versión del clásico más conocido de Charlotte Brontë, “Jane Eyre”.

Realizada por el californiano de 34 años, Cary Fukunaga, e interpretada, entre otros, por Mia Wasikowska ("Alicia en el país de las Maravillas"), Michael Fassbender ("Un método peligroso", "Shame"), Jamie Bell ("La legión del águila", "Las aventuras de Tintín"), y Dame Judi Dench (ganadora de un Oscar por "Shakespeare in love").


Foto de Jane Eyre (Jane Eyre)
M. Fassbender y M. Wasikowska

Desde la primera vez que se llevó a la pantalla, en 1910 (según IMDB), han sido más de veinte las veces que se ha adaptado tanto para el cine, como para la televisión.


Foto de Jane Eyre (Jane Eyre)
M. Wasikowska y J. Bell
¿Qué tiene esta novela decimonónica para que periódicamente interese y mueva recursos económicos para intentar mostrar su esencia?

La historia es muy simple y vio la luz en 1847, hace ya 164 años.


Una institutriz joven, Jane Eyre, inicia su carrera profesional en una casa solariega con habitante escondido en una inquietante torre.


La protagonista que da título a la obra, se ha criado, educado y endurecido en el terrible colegio de Lowood donde fue abandonada por su tía política.


Foto de Jane Eyre (Jane Eyre)
M. Wasikowska-Jane Eyre

Huérfana desde los 10 años, consigue su primer empleo gracias a anunciarse como institutriz privada.

Una mujer “echada para adelante” sin duda,  pero sin griterío ni aspaviento, sin pisadas sonoras, más bien como un “ratoncito” observador y silencioso, "oscura y pobre" como se define a sí misma en la obra de Brontë.

Pronto recibe una contestación y se convierte en la profesora de una jovencita francesa que está acogida en la misteriosa y fascinante mansión de Thornfield.
 
Foto de Jane Eyre (Jane Eyre)
Judi Dench

Anunciarse a sí misma como demandante de empleo, en la primera mitad del siglo XIX, ser una mujer sin familia que la respalde, con una pobreza económica constante, un espíritu firme y una inteligente adaptación a cualquier nuevo reto que se le presente son los rasgos más acusados de la personalidad de Jane Eyre.

Esta mujer, que se viste de gris y asiste en la sombra a las luminosas y ricas reuniones que tienen lugar en los salones de la mansión, responde sin miedo y sin palabras políticamente correcta a las invectivas del Sr. Rochester (su empleador y dueño de Thornfield).

Es tal el impacto de Jane Eyre en la vida de los habitantes de la casa que da lugar a nuevas esperanzas que se ven derribadas por misteriosas realidades que al salir a la luz ocasionan un drama difícil de superar.

De las versiones que se han hecho hasta ahora me gustaría destacar las que más me han gustado y las que recomendaría sin duda para visionar:

La que dirigió Robert Stevenson en 1944 con Joan Fontaine dando la réplica a Orson Welles. Por la fuerza y la oscuridad que da Welles a su señor Rochester.



La coproducción televisiva británico-estadounidense que Delbert Mann dirigió en 1970 con George C. Scott y Susannah York. Con uno de los Rochester de gesto más frío y adusto.



La que Sussana White realizó para la BBC  en 2006 es una buena elección para aproximarse por primera vez a esta obra. Tanto el hijo de la insigne actriz británica Dame Maggie Smith, Toby Stephens como Ruth Wilson compusieron unos personajes muy creíbles y consiguieron eclipsar actuaciones anteriores. Igualmente, los escenarios y la posibilidad de desarrollar la historia durante casi cuatro horas hicieron posible una mayor fidelidad.



Esta semana no nos perderemos la nueva versión.



La historia de Charlotte Brontë sigue vigente porque, mientras haya una mujer que consigue mantenerse firme e independiente en sus decisiones, las Janeeyritas de hoy en día seguirán mirando a sus jefes y a sus amores no con caída y subida de ojos, sino de frente y sin parpadear como la creación decimonónica que hoy vuelve a ser recordada.