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viernes, 3 de febrero de 2012

LITTLE DORRIT, otra vez dinero, otra vez sacrificio. DICKENS XVI



Entre 1855 y 1857, Charles Dickens publica por entregas una novela que denuncia prácticas victorianas que el autor vivió en su propia carne y que le marcaron para siempre.

William Dorrit en la versión de 2008. Imagen web.
El nombre de la novela La Pequeña Dorrit (Little Dorrit) es el de la protagonista,  Amy Dorrit, una jovencita criada en la prisión de Marshalsea.

Les recuerdo que el padre de Dickens sufrió prisión por endeudamiento en la prisión londinense de Marshalsea y que el novelista, aunque tuvo la suerte de no tener que vivir dentro de la prisión, sí que visitaba a su familia asiduamente y vio con sus propios ojos las condiciones y el porqué de los castigos que allí se purgaban.

La familia Dorrit al completo. Versión 2008. Imagen web.
Amy Dorrit vive en prisión porque su padre, William Dorrit debe dinero y la única opción que encuentra la justicia británica victoriana para pagar este delito es encerrar al delincuente sin posibilidad de dejarle buscar medios para resarcir su deuda.

En la prisión se vive gracias a que la familia del penado puede salir a la calle y buscar el sustento. Amy así lo hace trabajando como acompañante de la viuda Clennam. Sus hermanos, Fanny y Edward (Tip), prefieren seguir aparentando que están por encima de ser trabajadores y consideran que, al igual que su padre, hay que mantener unas apariencias y seguir creyendo que la vida volverá a ser tan fácil como era.

Por eso, en el caso de Fanny se trabaja más en conseguir un buen matrimonio y en el caso de Tip el buen vivir a costa de Amy, la dulce, bondadosa, sacrificada Amy, es una meta en sí misma.

El dinero es un fin redentor. La familia Dorrit tiene que conseguirlo como sea para salir de prisión y restituir su buen nombre. Los poderosos que se mueven a su alrededor son capaces de mentir, ocultar, matar y delatar sin pensarlo mucho por obtener y conservar el dinero.

Arthur y Amy, versión 2008. Imagen web.
La importancia de tener dinero es una obsesión mantenida durante las casi mil páginas de este drama.

Al mismo tiempo que Dickens denuncia estas prácticas bárbaras en la persecución de los deudores (ahora simplemente te dejan en la calle, no hay prisión que te acoja después de un desahucio, a menos que realices un acto criminal que desde aquí no vamos a fomentar), también crea una figura que él denomina en el libro "Departamento de Circunloquio".

Este Departamento es un símil del Departamento de Hacienda que la política victoriana llevaba a cabo despreciando la inteligencia individual (las patentes se desprecian y no se valoran), humillando a las clases bajas porque sí (no se considera ninguna idea que provenga del proletariado), desechando  cualquier idea que no provenga de las elites, burocratizando cualquier interés por mejorar de sus ciudadanos. ¿Estamos hablando del siglo XIX?

Con este Departamento del Circunloquio tocamos otra parte de la novela que protagoniza Arthur Clennam, un joven hombre de negocios que regresa de un largo viaje comercial a China se y que se relaciona con Amy. Esta cae profundamente enamorada de Arthur desde que le conoce.

Arthur es el hijo de la viuda para la que trabaja Amy, tiene buen corazón y se preocupa por la suerte de la familia Dorrit. Nunca se le ve interesado en el plano sentimental por Amy, más bien queda patente que su interés está puesto en una heredera al uso que ha conocido en su viaje de vuelta.

Las malas inversiones realizadas por Arthur y las herencias que aparecen y desaparecen hacen rotar las vidas de los personajes que, incluso, aunque un tercio de la trama transcurre en la prisión, otro lo hará en el paisaje idílico de Venecia, entre los canales y palacios de la ciudad italiana.

La pequeña Dorrit de 2008. Imagen web.
Decir que es una de las novelas más conocidas y queridas de Dickens no es descubrir gran cosa. 

La Pequeña Dorrit conmueve hasta la lágrima. 

¡Es tan buena niña! 

Ama incondicionalmente a Arthur sin recibir amor a cambio. 

Sacrifica su porvenir por no revelar un secreto que acabaría con la buena imagen social de Arthur.

Todo esto me lleva a dudar sobre cómo manifestar que, en mi caso, es la obra de Dickens que menos me gusta, debido a este personaje.

Amy, para mí, es una mujer excesivamente sacrificada.

No tanto por quienes no dudan en sacrificarla, sino porque ella misma "no levanta cabeza", literalmente.

Es una mujer que no mira para sí, que incluso en la abundancia se reprime, se queda atrás, prefiere la oscuridad a la luz y, claro, con todo lo que, afortunadamente, ha cambiado el ámbito femenino estos 160 años después, soportar este comportamiento durante toda la novela me resulta, cuanto menos, difícil.

Si les gusta el drama, la contención y contemplar la absoluta vileza de algunos comportamientos esta es su novela. No lo duden.

Portada 2012. Imagen web.
La editorial Alba acaba de sacar al mercado este año una edición cuya única pega es el precio.


PERSONAJES.

AMY DORRIT, la bondad hecha belleza. El único personaje al que no le importa el dinero.

ARTHUR CLENNAM, un burgués trabajador, honrado y bondadoso con una relación maternal desgraciada y mala suerte en los negocios

WILLIAM DORRIT, un hombre caído en desgracia que nunca lo asume y que no sabe vivir sin dinero.

RIGAUD, el malo, el intrigante, el causante de la última desgracia de Amy. Un francés, el enemigo por excelencia de Inglaterra.

Versión 2008. Imagen web.
Mrs. CLENNAM, madre de Arthur, viuda de su padre, amargada, impedida y protectora de un gran secreto que cambiará la vida de los protagonistas.


AUDIOVISUAL.

Ha sido adaptada cuatro veces al cine 1913, 1920, 1934 y 1988, esta última con Derek Jacobi y Sir Alec Guinness tuvo mucho éxito.

Recientemente, la BBC produjo en 2008 una miniserie que también se ha visto acompañada de un éxito palpable.