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lunes, 9 de abril de 2012

CAÑONES BAJO PALABRAS


REFLEXIONES POSTCUARESMALES CON ONDA PESIMISTA.


Cañón del galeón La Pepa (antes Andalucía). Foto de la autora del blog.


Hace hoy tres semanas se celebró en Cádiz el bicentenario de la aprobación de la Primera Constitución Española.

Habrán podido leer sobre este hecho antes y durante el 19 de marzo de este año, porque fue ese día de 1812 cuando los diputados doceañistas reunidos en el Oratorio de San Felipe Neri salieron a la calle con el texto firmado y lo pasearon por varios sitios de la ciudad.

Apunte para turistas y viajeros que piensen recalar en Cádiz este año o cualquier otro.
Son cinco los lugares históricos del paseo, cita obligada para cualquier visitante que quiera sentir el peso de esta historia, puesto que todos ellos están en pie y sin apenas cambios estructurales (manitas de pintura con más o menos oficio y arte aparte) :

Palacio de la Diputación (antigua Aduana), primera lectura. 
Iglesia de El Carmen, donde tuvo lugar el Te Deum de agradecimiento por haber conseguido terminar el texto constitucional. Durante su celebración tuvo lugar una gran tormenta que derribó un árbol a las puertas del templo. Este hecho fue comentado por el público asistente como de funesto para la recién nacida ley. Mucho hubo de ello, por desgracia.
Plaza de El Mentidero, segundo lugar donde se siguió la lectura de los artículos de la Constitución de 1812.
Plaza de San Antonio, tercer lugar de la proclamación.
Oratorio de San Felipe Neri, lectura recogida en un famoso cuadro.
Lectura en el exterior del Oratorio. Cuadro de Salvador Viniegra

Todo el tratado constitucional está compuesto por palabras muy importantes en el contexto y la época en que fueron escritas.

Palabras redactadas y discutidas por españoles e hispanoamericanos; aplaudidas o abucheadas por el pueblo de Cádiz asistente a los debates; recogidas y plasmadas por los periodistas que llenaban el primer piso de la balconada que se asoma bajo la cúpula oval del Oratorio de San Felipe Neri.

Palabras que se expresaban y se escribían mientras los soldados franceses lanzaban bombas a la ciudad.

Con doscientos años de historia a cuestas me gusta esta foto obtenida en el galeón Andalucía* que encabeza esta entrada, donde un cañón luce callado bajo un artículo de la Constitución que se gestó en Cádiz y que este año celebramos especialmente.

Es el artículo 371 del Título IX sobre la LIBERTAD DE EXPRESIÓN:

"Todos los españoles tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anterior a la publicación, bajo las restricciones y responsabilidad que establezcan las leyes".

Propuestas, las de este artículo bicentenario, que nos deberíamos aprender y defender, a cañonazos si es menester, porque la Semana Santa que ha terminado nos ha dejado unas pasiones muy penitenciales.

A saber, la subida imparable de carburantes, energías domésticas y perdones a los de siempre, a los estafadores. Cruces para los que cumplen, loas para los listos que se escaquean. ¡Muy cuaresmales las soluciones del poder romano actual! 

Me gustaría pensar que los cañones lucirán espléndidos, soleados como el de la foto del principio, acallados por los pactos, los juramentos y los compromisos de quienes pueden parar conflictos sirios, iraníes y/o africanos... pero me temo que más pronto que tarde los cañones volverán a impedir las palabras. 

Por muy pesimista que suene, hoy lo veo demasiado real.


Tiempos postcuaresmales, me temo.

 



*A día de hoy rebautizado La Pepa