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domingo, 25 de noviembre de 2012

OSWALDO GUAYASAMÍN AL LADO DE LA CALETA


Un domingo de noviembre en la ciudad de Cádiz, cargado de sol y levantito agradable. Un día estupendo para acercarse paseando por el Campo del Sur al Castillo de Santa Catalina donde, desde el pasado 12 de octubre se puede ver una parte escogida y representativa de la obra del pintor ecuatoriano OSWALDO GUAYASAMÍN.


Cartel de la exposición

Hijo de un indígena de la tribu kichwa o quichua, Guayasamín nació en el 6 de julio de 1919 en Quito y falleció en Baltimore a los 79 años.

Su madre, una mestiza de nombre Dolores Calero, dio a luz nueve niños más después de estrenarse con Oswaldo. La figura de su madre fue muy importante para el pintor y así se reconoce en las páginas de su Fundación:

Mi madre, mientras viva siempre te recuerdo

Oswaldo Guayasamín

 
 

Mi madre era una verdadera poesía, estaba siempre en gestación, tocaba la guitarra y cantaba a maravilla. Me enseñó los primeros acordes, las primeras voces. Recuerdo que de niño trataba de copiar un cielo rojizo, tormentoso. Seguramente no podía darle luminosidad y mi madre que entendía mi angustia, sacó en un platito de barro un poco de leche de su seno y me la dio, para ver si mezclando su esencia con mis colores, alcanzaba la luz. Mi madre era como el pan recién salido del horno. Me dió las dos vidas que tengo. Era y sigue siendo una tierna poesía.
Mientras viva siempre te recuerdo.

Guayasamín

De “El tiempo que me ha tocado vivir”

 

 

Pintó desde bien pequeño, a pesar de la oposición de su padre que no veía en la vena artística del hijo ningún porvenir y, después de seguir estudios en la Escuela de Bellas Artes de Quito consigue realizar su primera exposición con 23 años.

 

Sus obras no dejan indiferente a nadie y, recién salido de la Escuela, su forma de expresión escandaliza y asombra a partes iguales. 

 

Tuvo la fortuna de que el magnate norteamericano Nelson Rockefeller comprara varios de aquellos primeros cuadros y que le "apadrinara" para irse a Estados Unidos a seguir aprendiendo e investigando en la forma y la expresión que GUAYASAMÍN pretendía.

 

 

 

 

 

 

 

Sus cuadros buscan representar de una manera rasgada, impetuosa y fuerte temas como:

 

el indigenismo,

la brutalidad del ser humano hacia sus congéneres,

la ira,

las guerras siempre injustas,

los niños,

las madres

 y los originales y reconocibles retratos de personajes  internacionales famosos.

 

 

El ROSTRO HUMANO es una constante y una obsesión en la obra de GUAYASAMÍN

 

La personalidad y el espíritu del modelo los capta de una manera admirable.

 

No podemos hablar de retratos naturalistas, pero el parecido con el retratado es tan impresionante que cuesta imaginar que tardaba menos de media hora en realizar la mayoría de ellos.

 

Pero, volviendo al Castillo de Santa Catalina y a la exposición que se puede ver hasta enero, me gustaría destacar la serie LA EDAD DE LA IRA, de formato medio-grande que impacta al visitante y hace que éste aprecie el poder, la vehemencia y la pasión que exhalan las pinturas de GUAYASAMÍN.

 

Serie: La Ira. Colección: Reunión en el Pentágono

 

 

 

 

 

También podemos encontrar temas más amables, incluso aparentemente inocuos, pero dotados de una factura personal que el pintor ecuatoriano deja traslucir incluso en estas "flores muertas":

 

 

De esta exposición quiero destacar tres cuadros donde las MANOS escenifican sentimientos humanos de un modo contundente.

 

Las manos de la ira
Las manos de la ternura
Las manos del miedo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al final de su vida, GUAYASAMÍN se centró en un proyecto que no vio concluido, pero que ahora es una realidad al amparo de su Fundación.

 

La capilla del Hombre, Quito (Ecuador)

 

 

Se trata de LA CAPILLA DEL HOMBRE. Un museo que reune una muestra de todas las culturas indígenas de los pueblos iberoamericanos, desde México a la Patagonia. Ubicado en Quito (Ecuador). En su interior brilla la llama eterna por los Derechos Humanos y la Paz. 

 

 

NOTA: excepto las fotos del Oswaldo Guayasamín y del edificio La Capilla del Hombre, el resto de las fotografías pertenecen a la autora de este blog.