CREATIVE COMMONS

CREATIVE COMMONS
Uso de las entradas de este blog.

martes, 1 de enero de 2013

CON SABOR A TEÍNA





Acceso tienda-salón de té Vailima (Madrid)
En el momento en que atraviesas sus puertas te das cuenta de que entras en un local de hostelería con ambiente propio. 

Los colores predominantes bailan la gama pastel y van del rosa al verde, pasando por el azul pálido y los marrones suaves.

El servicio de mesa no es escaso: siempre una buena tetera, su jarrita de leche, su azúcar de caña en terrones, su plato con sandwiches, sus otros platos con alguna tarta selecta, sus cubiertos completos...

Llegar al extremo de una limpia servilleta de tela es mejor no buscarlo, porque no son tiempos de relumbrón. Tendremos que conformarnos con un papel grueso y suave con alguna impresión elegante.

Las cartas de infusiones, chocolates y cafés suelen ser amplias, variadas e impresionan con nombres poco comunes que recuerdan países lejanos y tiempos igual de convulsos que los que vivimos.

Mesa de Living in London
Al tomar asiento en sus sillas parisinas o en sus bancos forrados con cojines mullidos, miramos alrededor y podemos fijar nuestra vista en lámparas de cristal, cuadros que imitan grabados antiguos, papeles pintados en las paredes que nos recuerdan estancias británicas de mansiones de la campiña, estores o cortinas con bordados, mantelitos de tela sobre mesas de madera, sin música ambiental, pero con el murmullo mezclado de varias conversaciones al mismo tiempo…. 

Si observamos ese ambiente es que nos encontramos dentro de uno de los muchos salones de té que se han abierto por doquier imitando el estilo de las estancias que vemos en “Downton Abbey” o en cualquiera de las series de época que conseguimos gracias a YouTube y que tan bien sabe producir la BBC británica.

Cuando consultemos sus cartas estaremos en disposición de tomar un delicioso té completo. A modo de ejemplo describimos lo que se ve en la foto superior y su coste:


Te living............................................3,40€
Chocolate Cadbury...........................3,50€
Bizcocho Clatted crema....................3,40€
Sandwiches fríos (2 u.).....................3,60€
Total................................................14,10€

Este otoño he podido visitar y degustar los productos que tienen disponibles dos salones de té de Madrid y me gustaría destacar unos cuantos aspectos que  comparten, no sé si pretendiéndolo o porque no queda otro remedio.

El primer establecimiento es Vailima.

Se encuentra en Madrid, en la calle General Pardiñas, 54 y se describe en su página web como "Un lugar donde perderse y dejar que mil y un embriagadores sabores acaricien tu paladar"

Desde la tienda de Living in London. Entrada al salón
Está cerca de la Fundación March (donde recuerdo que hasta el 20 de enero se puede ver la excelente exposión La Isla del Tesoro. De Holbein a Hockney, que comentamos la semana pasada en este blog).


Una cadena que está triunfado en la capital de España y que ha servido como referente a nuevos locales abiertos bajo su paraguas de sabor a teína y a dulce pasado por pepino en sándwich.

En ambos locales encontraremos aspectos estéticos que comparten:

No atiende una doncella con cofia y delantal blancos inmaculados, ni falta que hace. En ambos locales la atención proviene de una pareja de latinoamericanos (chico y chica) y es correcta y merecedora de esa cada vez más difícil propina.

Tanto en “Vailima” como en “Living in London” tendremos la posibilidad de comprar en sus correspondientes puntos de venta (a la entrada de los locales) los productos que sirven. Desde una amplia selección de té, pasando por “cacharritos” de servicio y deliciosos paquetes de galletas y otras variedades dulces y salados para acompañar nuestras bebidas.

La decoración de “Living in London” y de “Vailima” imita la primera mitad del siglo XX y finales del XIX. Aires ingleses en el primer establecimiento y franceses en el segundo.

Los estampados de las telas y papeles que cubren mesas, sillas e informan sobre el salón son todos de gama suave, colores cálidos y “femeninos” (muchas florecitas, grecas, animalitos…).

Un aspecto mejorable es el de la limpieza de esos tejidos que cubren los asientos de las sillas y los manteles de las mesas. Se presentan a nuestra vista deslavados, sin brillo, apagados, incluso con manchas incrustadas de difícil solución.

Tienda de Vaimila desde el salón de té.
Es una pena que el ambiente tan sofisticado y relajado que quieren imponer estos salones se vea enrarecido por la falta de un buen servicio de lavandería. 

¿No podrían encargar dos o más juegos de fundas para cada asiento y así se podrían organizar con un mantenimiento más acorde con la atmósfera que se intenta crear? Pregunto al aire de la web.

Otro aspecto que merecería un toque es el del espacio físico de que disponen.

Para mi gusto, está demasiado aprovechado, casi podría decirse que da la impresión de estar excesivamente “apretujado” (sobre todo en el Living... de Santa Engracia).

Casi no hay separación entre las mesas para poder pasar a los asientos de banco corrido en la pared y los pasillos entre mesas son verdaderamente estrechos y difíciles de sortear para los camareros.

Así y todo, cuando nos hemos sentado en nuestra mesa, hemos recibido nuestro pedido, conseguimos dar un par de sorbos al té y un suave mordisco a nuestro emparedado o a nuestro pastel, el goce puede crear adicción.


¿A QUIÉN RECOMENDAR LA EXPERIENCIA DE UN SALÓN DE TÉ?


Básicamente, a todas aquellas personas que sean consumidoras habituales de té,  chocolate y café.

Desayuno en Vaimila
A quienes quieran probar y experimentar con sabores diferentes.

Imprescindible para los vagos que preparan sus té en casa a la carrera y usando el microondas para calentar el agua (ese desatino matinal para corredores desfondados). Así sabrán a qué sabe un buen té.

Para todos aquellos amantes de los buenos dulces y para los salerosos que tienen a bien confiar sus papilas a sándwiches de pepinos y foies de desigual procedencia.

En definitiva, para todos los amantes de lo sofisticado sin pasarse, en lo económico y en lo social, y para todos aquellos a quienes les apetece parar al menos una hora y relajarse sin música estridente y con el acompañamiento de un surtido de ricos alimentos y bebidas con un relativo silencio de murmullos que no molestan.

¡Ah! y, por supuesto, hoy, primer día del Nuevo Año 2013, una visita muy recomendable para todos los que quieran relajar los excesos de fiestas familiares y sociales.


¡BUENA  ENTRADA DE AÑO 2013
 A TODOS LOS LECTORES!