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lunes, 16 de diciembre de 2013

"LOS HABITANTES DEL BOSQUE", un Thomas Hardy indispensable.


Ha sido mi quinta cita con el novelista y poeta inglés THOMAS HARDY .

Su novela
Thomas Hardy por William Strang en 1893
"Los habitantes del bosque"  (The Woodlanders, publicada íntegra en 1887) ha sido un encuentro posible gracias a la estupenda editorial IMPEDIMENTA (Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008) que en 2012 puso por primera vez en castellano esta obra, que va ya por su 3ª edición y espero que no deje de crecer.

La traducción fue encomendada a Roberto Frías, que añade un postfacio donde aclara cualquier duda que puedan generar los temas y personajes de la novela de Hardy. Un anexo que Frías aporta bajo un curioso y descriptivo título muy apropiado para estos "habitantes": 
"Cuando la imaginación es la esclava de una circunstacia inalterable".




¿Dónde y Cuándo?
Nada más empezar la lectura el autor nos sitúa en "unos extensos bosques salpicados de manzanares" y en uno de sus poblados ingleses a finales del siglo XIX.

Será en el emplazamiento conocido como Hintock, al que Hardy describe como "...lugar autónomo... uno de esos lugares aislados del resto del mundo, donde se puede hallar más reflexión que acción y más apatía que reflexión..." (pag. 12 de esta edición) donde arranca la historia.


Trama y Personajes.

Todo gira en torno a las estrategias y las prioridades que un grupo de habitantes de esos bosques van a poner en marcha cuando la hija del señor Melbury, Grace, regresa a casa.

Grace Melbury viene de recibir una buena educación gracias a que su padre se empeñó en que sus ganancias, producto del comercio madedero, se vean reflejadas en el porte, la distinción y la subida social que su hija le iba a retribuir.

Por supuesto, para que esa querencia de mejora se materialice hay que conseguir una unión matrimonial favorable.

De la materia prima que es Grace Melbury, Hardy dice que "...Hablando en general, se podría decir que a veces era hermosa y que a veces no lo era, dependiendo de su estado anímico y de salud..." (pág. 51 de esta edición).


Un estado anímico que cuando regresa al pueblo nota de manera inmediata que tiene un bajón porque ese entorno de la infancia se le ha quedado muy pequeño y extraño.

Esto se recrudece cuando se encuentra con su pretendiente de antaño, Giles Winterborne, un pequeño terrateniente a punto de dejar de serlo por leyes arcaicas que unen las tierras a vidas ajenas. Un leñador trabajador que ama el campo y los manzanos y su frutos por encima de todo. Un hombre que elabora sidra con toda su dedicación.

Cuando Giles recoge a Grace para llevarla a su casa y se sientan juntos en el calesín, ambos se dan cuenta de que la educación, la cortesía y la finura que ella ha adquirido se oponen de forma tangible a la sencillez del sidrero que ahora parece "...tosco a su lado..." (pág. 50).

En vista de los nuevos sentimientos, el voluble y siempre mercantilista padre de la muchacha empieza a buscar un marido al que él apruebe. 

Un tropel de circusnstancias se encadenan para ver a Grace casada con un joven médico de buena familia llamado Fitzpiers Edred.

Al pasar el tiempo se dará cuenta de que no ama a su marido y que aún siente cosas por Giles, por lo que luchará para que sus caminos vuelvan a encontrarse. 

Alrededor de este centro amoroso se asoman el resto de los personajes:

La rica e insensible señora Charmond, Felice, cuya desconsideración hacia quien no sea ella misma es causa de tragedia y fatalidad.

Una mujer que piensa de sí misma que "...nací para vivir y no hacer nada, nada. Nada más que flotar, como a vecer nos imaginamos que sucede en los sueños..." (pág. 77).

El esposo de Grace, Edred Fitzpiers, estudiante de los cerebros de las personas muertas, filósofo y poco compometido con su trabajo de médico rural que es considerado "...un hombre apuesto y bien formado...su presencia revelaba más al filósofo que al dandi..." (pág.127).

El señor Melbury que bulle toda la novela con una sola idea que bien resume esta interrogación que dirige a su hija Grace: "...¿Acaso no me ha costado cerca de cien libras al año sacarte de todo esto para darle ejemplo al vecindario entero de lo que una mujer puede llegar a ser?..." (pág. 108).

Giles y Marty. Fotograma film 1997
Y, de entre todos los actores que van fluyendo, destaca el personaje silencioso, asombrado, dulce, sufridor y más bello de cuantos Hardy describe. La joven Marty South cuyo "...rostro tenía la habitual plenitud expresiva que únicamente se alcanza tras toda una vida de soledad...En edad, la chica no tenía más de diecinueve o veinte años, pero la necesidad de tomar conciencia de la vida en una época demasiado temprana había hecho que las líneas provisionales de un rostro infantil adquirieran una prematura irrevocabilidad..." (pág. 17).

A lo largo de las 452 páginas de esta edición, Thomas Hardy realiza constantes alusiones a hechos de la antigüedad, dioses y mitos helénicos, nórdicos, así como a obras teatrales de Shakespeare. No duda en usar latinismoa, ironías, buenas anécdotas e historias cruzadas  durante todo el texto. 

Nada de estos cultos y bien traídos recursos han de asustar al lector, puesto que ni son tan abundantes como para ofuscarlos ni quedan sin explicación que haga salirse de la lectura. La edición de Impedimenta salpica a pie de página con las necesarias y someras aclaraciones que facilitan la lectura.

Grace y Giles en el calesín.Fotograma film 1997
Lectura que, si hacemos caso a ciertos críticos literarios, se considera como una de las menores, en comparación con otras más conocidas de Thomas Hardy:
"El alcalde de Casterbridge", "Jude", "Tess, la de los d' Udervilles" o "Lejos del mundanal ruido"

En mi modesta opinión de lectora de las anteriores, "Los habitantes del bosque" no merma la capacidad de trasladarnos a caballo entre el Romanticismo y el Modernismo que todas ellas destilan. Es más, Hardy saca a relucir la condición de moneda de cambio de la mujer, la llegada para quedarse de los burgueses y comerciantes industrializados, el desplazamiento de la aristocracia a estados menos poderosos y el dominio de un lenguaje donde se combina lo culto con la traslación de diálogos y pensamientos soeces y duros desde estratos sociales poco cultivados de una forma sencilla y atractiva.

Es esta una buena novela para introducirse en el mundo de Hardy. Un prolífico escritor que se "cabreó" con la censura tras la publicación de "Jude el Oscuro" y que, para disgusto de quienes apreciamos su prosa, dejó la narrativa para volver a corregir y ampliar su obra poética de juventud (para placer de los amantes de la poesía).

Considerando los enlaces a obras de Shakespeare que Hardy plantea en "Los habitantes..." no estará mal decir que la historia de ésta bien podría resumirse, incluso sabiendo que no es la justicia la que triunfa, con el título de una "comedia sombría" del bardo inglés: "Bien está lo que bien acaba".

Para los que siempre preguntan si hay una película basada en cualquier obra literaria clásica aquí dejo un trailer de "The Woodlanders" para que curioseéis




The Woodlanders trailer


Ficha de la película basada en esta obra de Hardy, producida en 1997:
Director: Phil Agland 
Intérpretes: Emily Woof, Rufus Sewell, Polly Walker, Jodhi May Título en VO: The Woodlanders 
País: Gran Bretaña
Año: 1998 
Duración: 94 min
Clasificación: Todos los públicos
Género: Drama
Color o en B/N: Color 
Guión: David Rudkin
Fotografía: Ashley Rowe Música: George Fenton

 

miércoles, 11 de diciembre de 2013

LA VIDA BREVE: DIBUJOS PARA UNA ÓPERA


El título de la entrada es el mismo que tiene la exposición que el Museo de Cádiz en su espacio Casa Pinillos dedica al músico gaditano (granadino no): MANUEL DE FALLA.

CASA PINILLOS
Dirección: Plaza de Mina, 6, 11004 Cádiz
Teléfono:956 20 33 68
Horario: Lunes y martes: cerrado. Miércoles a domingo: visitas en grupo acompañadas previa reserva en recepción del Museo a las 9,30 h., 10,45 h., 12 y 13,30 h. (a partir del 5 de octubre)





Al inaugurarse, con motivo del X Festival de Música Española Cádiz 2013, pensé que iba a encontrar algo más musical, pero, como se indica en el título, lo que hallé fueron dibujos en forma de vestidos colgados en el patio central de la Casa Pinillos.








Además de, como dice
en el catálogo de la exposición:
"...estudios, dibujos, diseño de vestuario y creaciones audiovisuales, sobre la ópera  "La vida breve"   (compuesta por Manuel de Falla y estrenada hace ahora 100 años) ...
...realizados por los estudiantes de los másteres oficiales de la Universidad de Granada...".







Carteles 


Obras de arte







Lo que va a llamar la atención son todos los "vestidos" de papel/cartón y materiales anejos que cuelgan desde el piso superior por el patio interior de la Casa Pinillos y que representan ese vestuario relacionado con la ópera de 1905, estrenada 8 años después en Niza.



 


Una ópera, "La vida breve", que se conoce más por su versión de concierto que por su representación operística. 






Hasta el 12 de enero puede visitarse y apreciarse.

Las composiciones musicales de Falla  acompañan la visita mientras tomamos apuntes de trajes/vestidos operísticos...









...que, a poca maña que tengamos con las agujas, podrán servirnos para el glamuroso atavío de la próxima Nochevieja (why not?).













Como no puede ser de otra forma, la música alegre, viva y optimista de la Danza Española nº 1 de "La vida breve" interpretada a los palillos/castañuelas por Lucero Tena:

 M. Falla. La vida breve. Danza Española nº 1. Lucero Tena   Solimusi Vocesparalapaz