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viernes, 17 de enero de 2014

DESPROPÓSITOS DE AÑO NUEVO



En cinco años la sociedad española ha cambiado de tal forma que resulta desconcertante parar a pensarlo.

Desconozco cuánto tiempo tardaré en aceptar que en plena primera quincena de enero te encuentres por la calle con amigos y conocidos y el tradicional ¡Feliz Año! haya caído en un olvido triste y caro.

O te has "guasapeado" el 31 de diciembre con todos tus mejores deseos, o va a ser muy difícil que el optimismo y los buenos propósitos aguanten dos o tres semanas y te los encuentres en vivo y en directo.


Hay una tónica actual que marca una frontera pura y dura.

Se traduce en haber dejado atrás el angustioso 2013 y encarar el 14 con las pocas fuerzas que nos dejan.

Con el cuidado constante de no levantar mucho la cabeza, no vaya a ser que te lleves el tiro de "los mercados" desde tu banco o desde tu precario empleo.




¿¡Qué queréis que os diga?!

Propósito/despropósito anual del nuevo puente gaditano
Pues eso, que echo de menos aquellos días de enero donde te encontrabas con la gente que conoces, incluso con quien no conocías de nada, pero compraba junto a ti en un comercio, y te deseabas un ¡Feliz Dos mil ...! con una sonrisa en la cara y un verdadero deseo de que el Nuevo Año fuera mejor.

En cinco años nos han dado tal palo triste y pesaroso que nuestros propósitos de antaño se han convertido en DESPROPÓSITOS de Año Nuevo.

Me preocupa que renunciemos a emitir voluntades y empeños, que sabemos irrealizables, pero que nos mueven a proseguir en nuestras vidas.  

Hasta hace poco tiempo, por crítica que fuera la situación económica del país, surgían proyectos con el nuevo año con un carácter...

...común (esa dieta que nos hará lucir tipazo playero en junio)...

...imposible (este año aprendo inglés)...

...individual (¿aerobic?, ¿natación?, ¿correr por la calle?)... entre otros varios.


Ni ir de rebajas es ya lo mismo. 

Ha desaparecido la locura.

Pero, y esto sí me parece lamentable, no ha sido sustituida por la cordura de un consumidor consecuente y escrupuloso.

En su lugar nos hemos instalado en recelo temeroso respaldado por la realidad  del país.

La crítica situación ha terminado con los típicas voluntades... siempre, siempre INCUMPLIDAS, año tras año. Y ha pasado a convertir los buenos deseos, por impropios que fueran, en NADA vacía y seca.

Va a resultar muy caro apechugar con los despropósitos reales que 2014 trae consigo.

A modo de triste ejemplo he elegido estos 4 que cualquiera de vosotros aumenta en un segundo:






A pesar de todo lo anterior sí quiero venirme arriba y desearos un  

Año 2014 Mejor

"de verdad de la buena".