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martes, 7 de abril de 2015

March Break en Salou.



Ayer mismo mi sobrino adolescente me dice que este año su clase de Primero de Bachillerato se irá de excursión a PortAventura cuando finalice el curso.
 
Fue oírle y mi mente realizó un flash a una noticia que escuché en la radio hace unos días:
 
Una joven turista británica de 21 años está muy grave después de precipitarse desde el balcón de su hotel en Salou.
 
El balcón no está a dos metros del suelo. No. Está en un cuarto piso, o sea unos 12-15 metros por encima de un suelo de cemento o de grava, a de césped... pero suelo duro y no cama elástica.
 
El lugar donde ha sucedido este desgraciado incidente (no descartan el suicidio) es una localidad de la costa tarraconense muy conocida por los turistas extranjeros y españoles y es el municipio en que se ubica PortAventura (ahí está él quiz de mi enlace con mi sobrino).
 
Por qué estaba esta mujer en la Costa Dorada a principios de abril, justo antes de las vacaciones de Semana Santa tiene un nombre:
 
(vacaciones universitarias al comienzo de la primavera).
 
 
 
 
 
 
Voy a prepararme un té rápido en taza de Salou para escribir sobre lo anterior.
 
 
 
 
 
Estas vacaciones tienen unos puntos básicos en su disfrute:
 
Alcohol.
Sexo.
Viaje al extranjero.
 
 
Mezclan estas tres premisas, las agitan bien y el cóctel que obtienen es muy simple y muy claro:
 
Un viaje por poco dinero para pasar unos días fuera de sus países (Canadá, EE.UU., Gran Bretaña) donde hay unas estrictas medidas y multas para el consumo de alcohol en sitios públicos. Además de este control legal, el precio de las bebidas espiritosas es muchísimo más caro que en los países visitados debido a los elevados impuestos con que gravan su consumo.
 
Por supuesto, España se presta para este menester, sobre todo para los británicos. Viajes cortos en avión de compañía de low cost y periodos fuera de temporadas alta en hoteles. 
 
Cualquiera que haya paseado por Londres y haya parado en un pub a beber una cerveza sabe de qué estoy hablando.
 
Cádiz.
Cualquier terracita al sol.
Una caña 1,46 € / 1,27 GBP
 
Londres.
Un pub cualquiera.
 
 
El sexo se supone asegurado por la ingesta hasta el aburrimiento de alcohol desinhibidor.
 
En Salou este combinado explosivo tiene un nombre:
 
 
 
Y el promotor del evento también:
 
 
 
Esta empresa convoca y desarrolla 4 días de desenfreno bajo un paraguas muy positivo: la competición deportiva.
 
Jeje ☺☺☺☺☺
 
Competición deportiva que como podéis ver en este enlace es bien diversa.
 
Ahora bien, muy simples de mente seríamos si no viéramos que estas competiciones no son sino la excusa perfecta para el jolgorio nocturno.
 
Una diversión que no sucede en el indoor de los pubs de sus ciudades, sino que toman el 'total calles de Salou' para comportarse como todos sabemos que se conducen los borrachos carentes de cortapisas.
 
Aquí tenéis un vídeo de Antena3 que resumen muy bien esta Fiesta desenfrenada.
 
 
 
 
Cuando mi sobrino me dice dónde han decidido celebrar su viaje de fin de curso no es que me lleve las manos a la cabeza y me ponga en plan 'ten cuidado', 'mira lo que pasa por allí', 'a ver lo que te metes en el cuerpo'....
 
Para nada.
 
La Costa Dorada es uno de los destinos favoritos de los vascos. ¿Quién no ha organizado un viaje escolar o unas vacaciones por allí?
 
En mi caso, más que Salou, conozco mejor el municipio pesquero de Cambrils (una lonja de pescados de categoría, al menos cuando lo he visitado) y la capital, Tarragona, tiene un espectacular teatro romano que se asoma al mar al que invito a ir sin ninguna duda.
 
La noche fue cosa mía y ahí se va a quedar (a ver si el postuladao sólo sirve aplicarlo en Las Vegas, #VegasYa).
 
El flash que dije que me vino se traslada más a este break, este receso o fiesta, que los británicos se toman en Salou.
 
Como los Sanfermines, estos eventos de Salou y de otras ciudades españolas, tienen un factor económico que puede ser de interés para los ciudadanos dedicados a la hostelería.
 
Y, la verdad, es fácil escuchar a los ciudadanos que padecen estos encuentros mostrarse comprensivos con ellos.
 
A ver quién osa decirle a un parado de larga duración, que gracias a un Fest de estos obtiene unas semanas de curro, que 'vaya asco de gente que sólo viene a beber, follar y enguarrar las calles'.
 
El trabajador, que sabe que tiene ingresos porque estos 'niños' se dejan mecer 24 horas al día por Baco y sus acólitos, da palmas de alegría y lleva en su cara un '¡que no dejen de venir!' bien marcado.
 
Sin embargo, a poco que hayas viajado por el extranjero, sabes que el espacio público está bastante delimitado en su uso y disfrute.
 
Que a los infractores leves se les castiga con actividades relacionadas con el bien común habitualmente, como forma de concienciar al ciudadano para que sepa el valor de las cosas de las que disfruta 'de forma gratuita' y compartida con el resto de sus conciudadanos.
 
Aquí, no.
 
Entre que llevamos 30 años de enfrentamiento tosco y pseudorebelde con las normas de educación básicas y elementales, y que cualquier prohibición parece una condena a muerte de la libertad, por lógica que sea, escandalizarnos por el Saloufest a mí me da risa, pero risa con llanto y todo.
 
Así que, si sumo el beneficio económico (de los servicios de limpieza incluidos) y doy por perdida la calle para disfrutar sin tener que pisar una vomitona traidora, no me queda otra que declarar el March Break uno de nuestros nuevos viveros económicos patrios.
 
And, God Save The Queen!, of course.