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jueves, 31 de diciembre de 2015

LA CULPA NO ES DE LA 'PERSONITA'



11:30 a.m.

Cádiz.

Edificio público.

Unas cuantas decenas de trabajos escolares expuestos.

Nivel: Primaria.

Niñas y niños de diferentes colegios de la capital gaditana.



Te acuerdas de tu infancia y observas la mayor parte de los carteles infantiles.

La mirada complaciente.

Una sonrisa en la cara.

Toda la disposición del mundo a recobrar aquel mundo perdido.

Dejas para el final a los ganadores, a los importantes. 

Es lo de menos. 

Aunque sí que tienes una curiosidad malsana(?) por saber qué les ha hecho destacar.

Y... allí vas, acercándote poco a poco, sin ninguna sorpresa destacable...

Composición y dibujo más bien sosos en comparación con algún otro que había expuesto, pero...

<<¡¡¡¡¡MadredelAmorHermoso!!!!!>>

Usando a Miffy en su 60 aniversario
Uno de los textos ga-na-do-res estaba plagado de faltas de ortografía.

Uves por bes, equis por eses, palabras sin terminar, tildes  inexistentes...


Permanecí más de 5' frente a ese imposible 'trabajo escolar' de mi infancia.

Ningún maestro/maestra/profesor/profesora/padre/madre/hermano/a mayor hubiera consentido que uno de mis trabajos escolares se presentara en público con todas esas faltas de ortografía.



Simplemente me hubieran señalado las equivocaciones, me hubiesen dicho por qué estaban mal y cómo corregirlas.

Si, finalmente, mi impaciencia o mi orgullo infantil hubieran mantenido alguno de aquellos errores, lo último que habría esperado es que me premiaran por ello.

Tengo la foto por si consigo que algún profesional de la enseñanza me explique cómo he de entender que se premie el error.

Sí, la equivocación, por encima de trabajos que se han  tomado la molestia de mostrar lo enseñado por los/las maestros/as, por los profesionales de la educación.

La EDUCACIÓN de un país que cambia de leyes en esta materia como si de una muda de ropa se tratara.

La 'personita' que fue premiada por un trabajo mal elaborado no tiene culpa ninguna, incluso puede que haya aprendido cómo se las gastan nuestros políticos y administradores:  premian el error, así no disimularan mejor que no tienen ni idea.