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martes, 20 de enero de 2015

MEMORIAS 'PARDOBAZANAS' DE UN SOLTERÓN



Me gustan esas mujeres libres, libres de verdad.

Esas que no necesitan de ningún otro ser a su vera para compartir sus cenas, sus cines o sus camas.

Las que, para su fortuna, alcanzaron un nivel económico suficiente para no necesitar a nadie.

Bien por suerte, por herencia o por mérito personal buscado y defendido a conciencia, son mujeres independientes de verdad.

Admiro, envidio y anhelo alcanzar su estatus, ahora perdido en esta crisis.



Por todo lo anterior, no debe extrañar que una novela corta publicada por entregas durante 1896 en una revista de Lázaro Galdeano y escrita por la gallega EMILIA PARDO BAZÁN,

'Memorias de un solterón',


me haya parecido un agradable descubrimiento literario.






Gracias a mi amiga y admirada administradora del foro El Salón de Té de Jane, Mª Carmen Romero, que me recomendó su lectura con esa insistencia que la caracteriza cuando algo le ha gustado, he podido conocer

un personaje femenino fabuloso de nombre poco agraciado,
  
Feíta Neira.

Una joven de provincias, con la cabeza en su sitio para saber qué quiere y cómo puede conseguirlo. Un alter ego de Dña. Emilia escritora en mente, estilo e imagen.

A finales del siglo XIX, en una España poco receptiva a valorar a las mujeres, Feíta/Doña Emilia(1) expresa en estas memorias todo su descontento y sus anhelos para ser una mujer autosuficiente.



Emilia PARDO BAZÁN creó unos personajes pintiparados para servir como imágenes decimonónicas de una pareja atípica que, desde su incompatibilidad al principio de la obra, conseguirán acercar y valerse de las propuestas del contrario para alcanzar momentos de felicidad.

Una escritora de espíritu, personalidad y vida tan feministas que no soportan ninguna catalogación, supo poner voz a las ansias de libertad femenina.
 


El protagonista masculino de la novela, Mauro Pareja, es un joven bien situado económicamente. Un hombre que relata con convicción por qué la soltería es el estado más beneficioso de un hombre.(2)

Mauro es el soltero que, desde el pesar primero y desde el convencimiento después,  proporciona su fortuna a una mujer que no para de incomodar cuando se queja y denuncia la situación femenina de finales del XIX. Alguien que, al conocer a Feíta más allá de las arbitrariedades sociales, consigue verla como su semejante.

Un hombre a ratos divertido y a ratos pesaroso porque aunque presume de autosuficiente y relajado, descubre un sentimiento que le trastoca todos los planteamientos seriamente mantenidos durante años de soltería.

Mauro Pareja  nos proporciona momentos de reflexión en medio de situaciones cómicas, excesivas e ilógicas a las que la 'libertad' de expresión de Feíta le llevan sin vuelta atrás.

Mauro y Feíta recorren el camino desde el asombro hasta la certeza de saber que la ayuda mutua entre 'los dos géneros' es indispensable para avanzar y conseguir terminar con estereotipos de cómo ha de comportarse o presentarse un hombre o una mujer ante el mundo.



La vida de Doña Emilia PARDO BAZÁN (1851-1921) fue una novela en sí misma.

Gracias a su independencia económica consiguió literalmente comportarse como quería en todo momento y lugar, con cualquiera con quien se relacionase.

Cuando su marido le pidió que dejara de escribir, asustado por los temas que Emilia trataba, ésta le contestó separándose de él y viviendo desde entonces sin dar cuenta a nadie de sus amores, sus lecturas, sus pasiones y la educación de sus dos hijos.

PARDO BAZÁN nació rica, consiguió éxito con la literatura y dejó bien claro cómo una buena situación económica permite libertad sin cortapisa a cualquier ser humano y, sobre todo, a cualquier mujer.

Es un obsequio de más de cien años leer 'Memorias de un solterón', uno de esos regalos que incrementan su valor cada vez que se descubre porque habla de problemas cotidianos que se plantean en las relaciones humanas y en las sociales. Un agasajo que EMILIA PARDO BAZÁN nos entrega a las mujeres para que nos atrevamos a buscar la independencia(3) (la única y verdadera independencia: la económica).




 Citas del texto:
 
(1) ''...¿de dónde saca V. que quiero recibir de nadie lo que puedo agenciarme yo misma? ¡Me parece cargante y retecargante y hasta humillante la ocurrencia!''.

(2) ''La colectividad no me perdona mi individualismo, y el espíritu positivo de la gente provinciana no comprende mis solaces imaginativos alrededor del matrimonio...sin entrar nunca en él''.

(3)''-Y fue la demostración más clara de que, hasta en los partidos que tienen por bandera el colectivismo, sólo la acción individual conduce a resultados prácticos.''




Para haceros con la obra en papel:

os sugiero este enlace de UNILIBRO
o podéis ir a la Bibioteca Cervantes que ofrece el texto pinchando aquí.


 

jueves, 15 de enero de 2015

MARGARET MACKENZIE, una señorita de A. TROLLOPE



'Pero su estilo de vida se le aproxima tanto 
como la prosa puede estarlo a la poesía, 
o la verdad a la novela'

pagina 30 de la reciente publicación de la Editorial dÉpoca 'La señorita Mackenzie':





















(Incluye como obsequio marcapáginas y lámina réplica de la ilustración de cubierta)









Cuando Margaret Mackenzie, por fin, puede decidir qué vida quiere llevar ha cumplido 36 años y, no es que 'se le haya pasado el arroz', es que nunca ha tenido oportunidad de cocinarlo.

En la época victoriana, en Londres, sin fortuna y dedicada a cuidar de su aburrido y antisocial hermano, la Srta. Mackenzie sólo tiene un consuelo, la lectura.

Gracias a devorar paisajes y vidas ajenas consigue tener cierto placer que la ayuda a que los días monótonos puedan pasar sin acabar totalmente con ella.

De hecho, 'entraría en el mundo para tratar de encontrar los placeres que había leído en los libros' (pág. 53).

Asunto que no tarda en llevar a cabo en cuanto su hermano fallece y la deja como heredera de un buen capital.

Sin estridencias, informándose y decidiendo por sí sola, Margaret Mackenzie hace frente a los intereses de su otro hermano, casado y con varios hijos, que la acusa de haber influido para no ser heredero.

Ella intenta arreglar los malentendidos salvaguardando su recién adquirida independencia económica. 

Lucha sin enfrentamientos malsonantes contra todo aquel que se interponga en una idea que tiene mucho tiempo de cocción (toda su vida): irse a una ciudad donde encuentre vida social ociosa e interesante, donde pueda relacionarse con hombres y mujeres sin que ninguno le haga soportar aquello que ella no quiera.

Este magnífico personaje femenino creado por el escritor londinense Anthony Trollope, es todo un prototipo de la mujer decimonónica que sabe cómo, por qué y quién la domina e impone su criterio.

Me gusta ver cómo Margaret hace copia y guarda los originales de toda carta que cruza con abogados, pretendientes y familiares. Demuestra que una mujer siempre ha de ser cuidadosa y guardarse cartas en la manga más que mostrarlas.

Según va avanzando la lectura de este clásico te sorprendes enfadándote con Margaret, poniéndote agresivo con quienes pretenden burlarla y aprovecharse y suspiras al favor de sus intereses.

Pensar, ejecutar y no sufrir (o sufrir lo mínimo) parecen ser las máximas de esta mujer. La forma en que nos muestra cómo avanza hacia su desenlace nos hace sufrir si la juzgamos desde nuestro punto de vista actual, pero al final nos seduce por su silencio, sequedad y nula agresividad. Por su constancia y su personalidad inquebrantable.

Margaret Mackenzie es otra de esas heroínas victorianas que ya está en la colección de cualquier amante de los autores y personajes de este periodo, como, confieso, es mi caso.

Lo interesante tanto de Margaret como de su autor es ver de qué manera, sin romper ni salirse de la senda de las buenas costumbres y de su clase, consiguen que una mujer victoriana luche y gane, no ya la guerra (los avatares de su incierta fortuna lo harán imposible), pero sí las principales batallas que le van presentando las barreras sociales que se alzan contra una mujer (más si esta es pobre y no agraciada con una belleza que cubra cualquier carencia).

Ganar, como siempre puede afirmarse, se gana cuando la fortuna económica aparece. Nada es gratis en la sociedad de Margaret Mackenzie, pero tampoco en tiempos anteriores o en los presentes.

Una mujer sin medios económicos está condenada a no ser libre.

Decir lo contrario es desconocer (porque no se ha padecido) o no querer ver el problema que la dependencia económica supone para cualquier mujer en cualquier país pretérito o futuro.

Un mal que Trollope, sin ser un rupturista, señala y pone de relieve en todas las novelas que de él he leído.

'...no renuncie a nada. No deje que la ablanden. Cuando se trata de dinero nadie debería renunciar a nada...', le dice Mr. Rubb (un sinvergüenza) a Margaret Mackenzie (pág. 309).

No es un autor defensor a ultranza de las mujeres, las etiqueta desde todos los términos que él maneja, sobre todo hace una crítica feroz de las mujeres de los pastores anglicanos (pocas hay que se libren de su visión mordaz hacia ellas). 

Os recomiendo sus novelas de Barchester, publicadas en España por Espasa en 2008 bajo el título de 'Las torres de Barchester' para que veáis cómo etiqueta a las féminas

Para los vagos en lectura no tengo empacho en facilitaros el enlace a la serie de televisión que la BBC filmó en los años 80 con un Alan Rickman 'odioso'.


La editorial dÉpoca ha inaugurado con 'La Señorita Mackenzie' su Biblioteca Trollope y os aseguro que vais a engancharos a ella y estar pendientes de sus próximas publicaciones. La ironía y la buena literatura de Trollope os va a atrapar y hará que queráis más  y más de él.

viernes, 2 de enero de 2015

CÁDIZ: PON UN BALBO EN TU 2015



Ha llegado 2015.

Un nuevo año me recibe con valijas cargadas de las mejores expectativas.

Quiero FELICITAR A TODO EL QUE SE PASE POR AQUÍ sólo por el hecho de haber llegado a este momento.

A los políticos les voy a oír de pasada, porque si les oigo a fondo ya subo al 2015 'amargaíta'.

Reservo para mí y los míos mis aspiraciones o antojos más personales.

Pero quiero hacer público y extensible para cualquier geografía en decadencia, un deseo que personalizo en Cádiz ciudad y su provincia:


Ojalá en el año de 'la niña bonita' se presentara en las tierras gaditanas la reencarnación de una familia romana originaria de estos parajes que los habitaron allá por el siglo I a.C.:  

los BALBO.

Familia de origen púnico  que se dedicó al comercio con muy buena fortuna.

Su poder económico lo utilizaron para su propio poder político, pero también para Cádiz, llamada entonces Gades.

Los habitantes gaditanos consiguieron ser ciudadanos romanos cuando Gades se convirtió en ciudad federada de Roma,  civitas foederata.

Entre los derechos que tal condición suponía hay que destacar uno que hoy en día nos vendría de perlas.

Gades podía emitir moneda propia, lo que equivalía a controlar su economía.

Las monedas gaditanas tenían un Hércules en una de sus caras y dos atunes en la contraria.


Vía Herculea/Augusta
Además contó con:

un faro espectacular para guiar las naves que recalaban en sus puertos, 

un templo en la isla de Sancti Petri,

comunicaciones terrestres de considerable importancia (la Vía Hercúlea que después se denominó Vía Augusta), (¿Corredor del Mediterráneo en ciernes?)

un acueducto (del que se pueden ver restos en la Plaza Asdrúbal de la capital) que al término del imperio romano desapareció y supuso que, hasta el siglo XIX, Cádiz tuviera que surtirse de agua mediante cisternas puesto que la traída de agua desde la península se vio interrumpida. 



Cádiz, en tiempo de los Balbo era uno de los departamentos de la Bética que podía administrar justicia. Era uno de los cuatro conventus béticos: Córdoba, Sevilla, Écija y Cádiz.

Todo lo anterior gracias a la buena mano de unos políticos ricos ('no nos hagamos cruces') que supieron acrecentar su economía particular y de paso ganarse al pueblo gaditano porque también lo elevaban consigo (algo que ahora se echa de menos: la solidaridad y el 'reparto' de algunas riquezas):


Un oligarca en todo el sentido de la palabra que la R.A.E. le da (sobre todo en su 3ª acepción):

oligarquía.
(Del gr. ὀλιγαρχία).
1. f. Gobierno de pocos.
2. f. Forma de gobierno en la cual el poder supremo es ejercido por un reducido grupo de personas que pertenecen a una misma clase social.
3. f. Conjunto de algunos poderosos negociantes que se aúnan para que todos los negocios dependan de su arbitrio.


No sólo él, sino también su sobrino


que consolidó los logros de su tío, ensanchó la ciudad y el puerto y mantuvo las buenas relaciones con la metrópoli romana e, incluso, estrenó obras autobiográficas en el teatro romano gaditano (que lleva 3 años cerrado por 'obras de emergencia').

Fotos y montaje de la autora del blog.


La familia Balbo, cual 'principales' de nuestra época, se dedicó a obsequiar a Julio César con ofrendas a Hércules-Melkart, en cuyo templo el político romano tuvo sueños premonitorios sobre su futuro poder.


Mediaron y utilizaron su buena estrella comercial y política, pero con una punta de estrella hacia la que mirar: Gades, para la que consiguieron el título de Augusta Urbs Gaditana.


 
Y llegados a este punto, ya os veo ojipláticos 'revisitando' lo anteriormente dicho por mor de verme defensora de un gobierno oligarca para Cádiz. 


Pues, NO.

Que no van por ahí los tiros.


Que eso ya está bien asentado, o es que todos los tejemanejes de todas las administraciones políticas que nos gobiernan no son oligarcas a su manera moderna y fina (ERES, Formaciones no realizadas, obras públicas que se eternizan y triplican su presupuesto inicial, amigos que cubren puestos públicos sin derecho a ellos, comercios y empresas que cuesta un triunfo poner en marcha sin pagar peajes innecesarios....).

Lo que pido para Cádiz en este 2015 que acaba de empezar es un Balbo Mayor, o Menor, interesado en que la ciudad, la provincia y sus habitantes consigan:

residir en un lugar de importancia, no sólo para liderar listas de paro y pobreza de servicio social,

unas buenas y recias perspectivas económicas, 

un capital 'romano', 'cartaginés' o europeo, pero que sirva para inversiones reales (no inaugurar por enésima vez Parques industriales tipo Aletas = humo),

una buena levantera que acabe con los húmedos dedos de corruptos que nos limosnean barriendo cualquier futuro visible...

...entre otros deseos.
 

En definitiva, 2015 será el año de las elecciones políticas: municipales en primavera y generales en otoño/invierno, y, por lo tanto, me gustaría ver un 'Balbo' que se moje (no en Youtube, please) con los problemas de Cádiz y, sobre todo, que dé respuestas a los mismos

Porque la enumeración de todos los problemas gaditanos la puede hacer cualquiera, así que, pido que quienes se postulen para ocupar puestos políticos aporten su solución y, muy importante, se comprometan  con ella.