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miércoles, 2 de noviembre de 2016

ALTAR DE MUERTOS MEXICANO EN CÁDIZ





En Cádiz, un grupo de mexicanos ha organizado la instalación de un ALTAR DE MUERTOS en uno de los patios de la Casa de Iberoamérica.


Lo inauguraron ayer y permanecerá expuesto hasta el próximo viernes.






Durante estos días, a las 12 del mediodía, Gabriela, una mexicana que reside en nuestra ciudad, nos espera junto al altar para explicar al visitante la esencia que guarda esta milenaria costumbre.




El altar tiene varios elementos característicos y repetidos:

Los arcos por donde llegan y se van los muertos convocados en el altar.






La figura de MICTLANTECUTLI, el dios azteca de la muerte, el señor del inframundo en lengua náhuatl.









Las flores
Las más tradicionales son las CEMPASÚCHIL y las MANOS DE LEÓN.

Las calaveras
Hechas de amaranto (pseudocereal tipo quinoa) y de azúcar (para endulzar la espera de la muerte).


Recipientes con agua y sal.






Frutas, calabaza (dulce), pan de muerto (con una bolita cenital y cuatro tibias abrazando la hogaza)...







Objetos personales de los muertos que honra el altar.
Fotos, bebidas y utensilios que les eran queridos.




Las guirnaldas.
Tiras de papel picado para 'dibujar' generalmente los personajes que creó en sus viñetas JOSÉ GUADALUPE POSADA












Personajes de Posada, entre los que destaca esa simpática calavera o lujoso esqueleto emperifollado que se conoce con el nombre de CATRINA o CALAVERA GARBANCERA.












Este sincretismo de las ofrendas mortuorias precolombinas y la cruz católica de los conquistadores es una de las fiestas más populares entre los mexicanos.

Los pueblos mesoamericanos tenían por costumbre rendir homenaje a sus muertos depositando en sus tumbas objetos, comidas y bebidas que eran del gusto de la persona fallecida.


Tras la llegada de la religión católica a la zona, fue imposible seguir adorando a dioses indígenas y continuar con ritos considerados paganos por los evangelizadores.





Sin embargo los pueblos mexicanos consiguieron enmascarar sus altares de difuntos ancestrales incorporando el elemento de la cruz en un lugar de honor.

Si nos fijamos en cualquier altar, este elemento, situado en un plano y lugar de relevancia, es único y llamativo. Sirve, en mi opinión,  para decir algo así como: 'sí, me convertí, dejadme en paz ahora celebrar lo de siempre'.

Además se cambió la fecha de conmemoración de los muertos, que era en verano, con motivo de cambio de estación climática (lluvias) y de cosechas, para hacerla coincidir con el Día de Difuntos que la iglesia católica celebra el 2 de noviembre.



El altar de muertos mexicano que he visto en la Casa de Iberoamérica de Cádiz te plantea una reconciliación con esa certeza que es la muerte en sí, la única que podemos defender hasta que nos atrape.








Sonriamos ante la muerte mediante este homenaje a quienes quisimos y ya no están en nuestra vida.

Para que, de este modo, su muerte no sea tan irrefutable.