CREATIVE COMMONS

CREATIVE COMMONS
Uso de las entradas de este blog.

martes, 20 de marzo de 2018

SUDAN, el último rino blanco, HA MUERTO



Hace casi 7 años lamentaba la desaparición del RINOCERONTE negro occidental y hoy llega la noticia de que otra subespecie de rinoceronte ha fenecido.


Foto publicada por Ol Pejeta de SUDAN
En Kenia, en la Reserva de Ol Pejeta, el último macho de RINOCERONTE BLANCO del norte, Sudan, acaba de morir.





En aquella entrada de 2011, ya señalaba que esta subespecie estaba 'pendiente de un hilo' y que iba a ser muy difícil que permaneciera en este mundo. 

Por desgracia, acaba de pasar.

En la mencionada reserva conservacionista keniata de Ol Pejeta, sólo quedan  dos hembras, Najin y Fatu, hija y nieta de Sudan, respectivamente.

Sudan ha muerto de viejo, a los 45 años (la vida de un rinoceronte blanco ronda los 40-50 años).

Sin embargo, quizás un accidente en su pata derecha tras una caída, hace ahora un año, pudo precipitar su fallecimiento.

Este último eslabón de rinocerontes blancos del norte  medía 1,82 m. y pesaba casi 2.300 kgs. y podía alcanzar en carrera los 50 km./h.

Según dicen los estudiosos de este mamífero africano, la trágica desaparición del mismo comenzó hace miles de años, cuando el desierto de Sahara empezó a expandirse y ganar terreno verde.

El rinoceronte blanco del norte se vio afectado por esta desertización del terreno. 

Aunque, según parece, sí pudo encontrarse con antiguos hombres europeos que llegaron a verlo por el norte costero de África. Fruto de esas experiencias dio pie a llamarlo UNICORNIO. Siendo esta visión la que llevaría a 'crear' otra especie, esta vez más mitológica que real. 

Uno de 'mis rinos'.
Haberlo visto y disfrutado no es en sí una forma de retroceso de la especie, pero, a quien se le ocurrió que su cuerno triturado podía servir para tener más fuerza orgiástica,  mayor longevidad y otras inapreciables bondades, debería 'darsele las gracias' 😢por su desaparición este mes de marzo de 2018.

Se sabe que han obtenido de Sudan material genético para intentar que la ciencia, algún día, consiga clonarle y 'revivirlo' para que la subespecie del rinoceronte blanco pueda  volver a pisar la tierra.

Por el momento, parece imposible y me imagino que las dos hembras que quedan serán las posibles receptoras de ese posible germen reproductor.

Confiemos en que se haga bien y, si no, sólo nos queda decir adiós a otro, para mí, bellísimo animal.